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Terry Richardson es vetado por abusar sexualmente de sus modelos

“Un depredador con cámara”. Así han bautizado algunas maniquíes a Terry Richardson, el fotógrafo neoyorquino de 52 años, desde hace dos décadas uno de los predilectos de Marc Jacobs, Aldo, Supreme, Sisley, Yves Saint Laurent y Tom Ford, por solo aportar algunas de las firmas con las que ha engrosado su hoja de vida, así como el favorito de luminarias de la talla de Beyoncé, Lady Gaga y Miley Cyrus, con quien llegó a rodar el clip de Wrecking ball.

Entre esas modelos están Coco Rocha, Rie Rasmussen o Charlotte Watters. Y también, por ejemplo, Jamie Peck, ahora periodista, quien asegura que el fotógrafo la presionó una y otra vez hasta que terminó teniendo sexo con él a los 19 años. Y Liskula Cohen, quien ha dicho públicamente que nunca más trabajará con él. “Me hizo sentir como si fuera una prostituta”, apuntó.

No es el único sobrenombre que le han puesto a Richardson. Desde el martes pasado se le conoce como “El Harvey Weinstein de la moda”, en referencia, claro está, al productor de Hollywood que fuera acusado semanas atrás de haber abusado sexualmente de actrices y modelos a cambio de favores en la Meca del Cine. Y ello por causa de las acusaciones de abuso sexual que tiene en su expediente.

“Terry Richardson es un artista conocido por su trabajo sexualmente explícito, por lo que la interacción profesional con sus modelos son en consecuencia sexualmente explícitas por naturaleza, pero todos participaron de manera consensuada", ha intentado aclarar la representante del fotógrafo luego de ventilarse que las revistas de Condé Nast, es decir, Vogue, GQ, Glamour o Vanity Fair, no lo contratarán nunca más.

Richardson ha asegurado, por su parte, que solo se ha involucrado sexualmente cuando hay un consentimiento, aunque admite que algunas veces se ha comportado de una forma sexual explícita con las modelos durante las sesiones de fotos.

"Colaboré con mujeres adultas que conocían perfectamente la naturaleza del trabajo. Nunca usé una oferta de trabajo o amenazas para obligar a alguien a hacer algo que no quería. Siempre respeto a quienes trabajan conmigo, reconociendo su libertad de elección y aceptando sus decisiones", dijo Richardson en 2104 en The Huffington Post.

 

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