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En el corazón del Tiempo

Cada 3 de noviembre se celebra el Día Internacional del Joyero y Relojero, y es inevitable pensar en Suiza a la hora de honrar el trabajo realizado por los profesionales dedicados a la fabricación, reparación y comercialización de artículos de joyería, especialmente, de los relojes.

En el mundo del mercadeo moderno, el reloj pulsera es un arma de seducción, una señal de estatus, un sello distintivo que marca el estilo personal. Un claro ejemplo, es esta pieza atemporal de Rolex

La razón por la cual se eligió este día para conmemorar esta noble oficio se debe a que es la fecha de nacimiento de Benvenuto Cellini, en 1500, gran escultor y joyero que realizó obras tan importantes como el crucifijo que Francisco de Médicis le regaló a Felipe II, en 1576.

En la actualidad, cuando hablamos de alta relojería, el país helvético se impone como el protagonista de una industria que se enfrenta a los retos de nuevos paradigmas y los cambios tecnológicos que signan el siglo XXI.

La industria relojera suiza está presente a lo largo de la historia de la humanidad. Como prueba, esta edición limitada elaborada en homenaje al 45 aniversario de la legendaria misión Apolo 13 y al Silver Snoopy Award que Omega recibió de los astronautas tras su vuelta sanos y salvos a la Tierra. Este reloj afirma el papel de esta marca en la exploración espacial y destaca su relación con la NASA.

La manufactura relojera suiza es, sin duda, la más emblemática, gracias a que han logrado que sus cronógrafos se realicen como unas auténticas obras de arte, en donde confluyen un largo trayecto de investigación, tecnología y diseño.

TURISMO RELOJERO

Si eres de los amantes de estas piezas de colección, te invitamos a conocer el Valle de los Relojes. Desde el 27 de junio de 2009, las ciudades La Chaux-de-Fonds y Le Locle, en Suiza, se unieron a la muy selecta lista de los lugares reconocidos como Patrimonio Mundial de la Unesco. Desde entonces, Turismo Neuchâtel ha desarrollado una oferta exclusiva que permite a los turistas descubrir esta región de herencia relojera.

El tiempo pasa, pero la tradición queda. Conoce los campos de la ciudad milenaria de Neuchâtel y pasea por las ciudades antiguas de La Chaux-de-Fonds y Le Locle, cuya zona urbana está íntimamente ligada a la historia de la relojería.

En la región de Neuchâtel, los agricultores-relojeros del siglo XVII producían relojes para los clientes de todo el mundo, un hecho que mereció una oferta turística igualmente excepcional. Desde 2012, cuatro talleres proponen cursos introductorios de relojería. Incluso, los visitantes pueden montar su propio reloj mecánico y llevarlo de recuerdo a su casa; una oferta que atrae a visitantes de todos los rincones del mundo, marcando otra gran innovación turística, e incluyéndola a las bellezas naturales y la calidad de servicio de Suiza.

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