+Video | Slow Food: la tendencia que protege las culturas alimentarias

El caracol es un símbolo gastronómico, aparte de ser delicioso en el tradicional escargot italiano, este animal tiene un concepto más serio en la industria culinaria, donde protagoniza la imagen del movimiento Slow Food. Esta tendencia busca concientizar a los comensales sobre la naturaleza de los ingredientes y el valor que tienen en nuestro ecosistema.

La organización, desde su página web, explica que fue fundada en Italia en 1980 por Carlo Petrini con el propósito de “prevenir la desaparición de culturas y tradiciones alimentarias locales, para contrarrestar el auge de los ritmos de vida acelerados y para combatir el desinterés general sobre los alimentos que se consumen, su procedencia y la forma en la que nuestras decisiones alimentarias afectan el mundo que nos rodea”. De hecho, en el año 2004 la Food and Agriculture Organitation of United Nations reconoció a Slow Food como una organización sin fines de lucro con fines colaborativos en pro de la conservación de la variedad de platas cultivadas y animales de consumo.

Slow Food está presente en más de 160 países | Fotografía: yoquierocomer

¿Alguna vez te preguntaste el origen de los ingredientes que componen la ensalada de tu almuerzo? ¿Has razonado sobre la autenticidad y calidad de sus propiedades? ¿Sabes cómo se producen los alimentos que consumes diariamente? Slow Food basa su filosofía en tres principios: ingredientes buenos (sabrosos y frescos), limpios (una producción sin daños ambientales) y justos (precios accesibles y equitativas retribuciones a los productores).

Hace 15 años se creó Slow Food España y según el diario El País, en el país vasco existen cerca de mil socios repartidos en 39 provincias. “Nuestra orientación está basada en el apoyo a productores locales y un desarrollo rural sostenible”, reseña la sede española.

Alemania, Suiza, Estados Unidos, Japón, Gran Bretaña, Países Bajos, Brasil, Kenia y Corea del Sur son algunos de los países que cuentan con estructuras sólidas de Slow Food. Entre los proyectos más destacados del movimiento están la Fundación Slow Food para la Biodiversidad, la Fundación Terra Madre y la Universidad de Ciencias Gastronómicas en Italia.

El respeto por la identidad natural de nuestros alimentos nos otorga mayor expresión intelectual de nuestras formas de alimentación. Salvaguardar la biodiversidad, los procesos y elevar la cultura alimentaria, garantiza la preservación de nuestros gustos y placeres gastronómicos.

Fotografía principal: estudioq

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