Miss Venezuela

 

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Miss Venezuela Mundo, Veruzka Ljubisavljevic: "Yo no soy una sifrina"

Quería estudiar Comunicación Social, pero no entró en los listados de ninguna universidad. Fue por esa razón que Veruzka Ljubisavljevic se vinculó entonces con el mundo publicitario y, finalmente, con el certamen Miss Venezuela.

“Sí, el año pasado trabajé como promotora en el certamen y ahí fue cuando se me terminó de prender la chispa y dije: “¡Deseo estar aquí!”. Lo visualicé y empecé a trabajar en ello”, explica ella, que no tardó en seducir a Osmel Sousa, Presidente de la Organización Miss Venezuela, con su gran labia –y qué labia-, hacerse con la banda que deseaba, la de Miss Vargas, y coronarse finalmente como Miss Venezuela Mundo, título que hoy ostenta Ana Ugarte.

-¿En verdad usted es del estado Vargas?

-No, no soy de Vargas, pero era la banda que yo quería, así que me fui al concurso regional y estuve cuatro meses subiendo y bajando… hasta que gané.  No sé por qué, pero siempre he tenido identificación con el estado. Me gusta mucho.

-Se dice que la pregunta de Shirley Varnagy le cayó como anillo al dedo porque es usted una persona muy creyente. ¿Es cierto?

-No soy taaan religiosa, pero sí soy creyente de Dios. Creo que es él quien nos otorga una especie de termómetro que te hace intuir cuándo hacer las cosas y cuándo no. Y siempre digo: ‘Dios, dame las señales”.

-Su respuesta fue tan bien calificada en las redes que uno imagina que, al terminar de responder, usted dijo: “¡Gané esto!". ¿Me equivoco?

-No, yo sentí que la respuesta fue muy larga, pero la dije desde el fondo de mi corazón.

-Diga la verdad. ¿Pensó: “¡¡Ganeeee!!”?

-Pensé: “Me acerco, me acerco” (Risas).

-Algunos dijeron en las redes que ha sido la mejor respuesta en la historia de Miss Venezuela…

-Ayyyy, gracias… Bueno, sí, pero lo dije desde el fondo de mi corazón.

-Pero, dígame… ¿Estaba dateada? ¿Sabía la pregunta de antemano?

-Nooo, para nada. Más bien estaba hilando mis ideas y sentía que alargaba y alargaba y pensé: “Ey, cállate ya”.

-Volvamos a su historia personal. No es de Vargas. ¿Dónde nació?

-Yo me crié en el municipio Chacao.

-Osea que es una sifrina

-Noooo, normal. No soy una sifrina. Soy clase media, una chama normal. Nací en una familia muy pequeña y estudié toda mi vida en escuelas públicas, es decir, en liceos. Luego del bachillerato, ingresé en la universidad, y me gradué un poquito tarde, este año. Había parado los estudios porque trabajaba mucho en repostería, en el negocio de mi papá. El año pasado trabajé como promotora en Miss Venezuela y vi a esas mujeres tan bellas, y ahí fue cuando se me terminó de prender la chispa y dije: “¡Quiero estar aquí”! Lo visualicé y empecé a trabajar a ello. Un año después lo logré, así que nada en la vida es imposible. Solo hay que desearlo, quererlo y trabajar en función de ello. 

-¿De qué se graduó?

-En publicidad. Quería estudiar Comunicación social, pero no conseguí cupo en la Universidad y dije: “Bueno, publicidad es una carrera afín… vamos a hacerla”.

-Si yo le digo que piense en una campaña para Venezuela, que ha estado tan golpeada en los últimos años… ¿Qué me diría? ¿Qué eso es demasiado cursi? ¿O la haría?

-Además del cliché de que “somos el mejor país del mundo”, diría que somos un país noble y que tenemos una gente con un corazón enorme, pana. El venezolano, a donde llegue, se hace sentir. Siempre somos los mejores amigos del grupo. Los venezolanos nos caracterizamos porque somos los que armamos la parrilla, los que hacemos la fiesta, los que siempre tenemos un consejo, los que siempre tienen un botiquín de primeros auxilios en la cartera, no sé por qué. Somos muy particulares, porque estamos como preparados para todo. Somos muy toderos. Yo creo que lo más bello de mi país es su gente.

-Dijo: "Trabajé en repostería con mi papá". ¿A qué se refiere?

-Mi papá es chef pastelero y repostero. Mi mamá, también. Yo trabajé en el restaurante de mi mamá y en el taller de repostería de mi papá. Mi abuela es una europea que se escapó de la II Guerra Mundial, llegó a Venezuela, y se ganó la vida vendiendo postres a restaurantes y hoteles. Crecí rodeada del mundo gastronómico y para mí es un placer estar acá. Y siento anhelos y muchas ganas de en un futuro tener un programa de cocina. 

-Es decir que usted cocina rico...

-Cocino de todo. Desde que estoy en este medio, lo que hago es huevitos fritos, panquequitas y comer cereal, porque no me da tiempo de nada. La vida hoy en día está muy ajetreada. Son muchas las obligaciones y los compromisos que tenemos que cumplir. Pero la cocina es mi pasión, y para la cocina siempre hay tiempo. 

-Luce usted calmada. ¿Se tomó un somnífero?

-Nooo, tengo sueño. No hemos dormido absolutamente nada, pero es que estoy muy contenta. No sé cómo describirte lo que siento aquí (se toca el pecho). Creo que voy a reaccionar dentro de dos semanas, no sé cuándo. Me siento en paz, porque siento que lo hice bien. 

-Tiene usted un verbo relajado, reflexivo…

-Porque estoy tranquila. Venía preparando esto desde hace mucho tiempo y me siento muy en paz, ¿entiendes? Tengo un sentimiento de mucha paz, porque gané.

-¿Qué pensó cuando dijeron: “Y Miss Venezuela Mundo esssssssss”…

-Me acordé de cuando veía los concursos de pequeñita. Pensé: "Bueno, ya estás aquí, agarrada de manos con tu compañera, ya sabes que llegaste muy lejos, ya no hay vuelta atrás... ¡O eres Miss Mundo o eres Miss Venezuela!". En un momento decía que sí, en otro decía que no. Las emociones estaban a millón, pero yo me imagino que en las casas y en los hogares venezolanos, la emoción era mayor. Yo lo que quiero es salir de aquí y ver los videos de mi familia, de mis amigos de ese momento, porque creo que es lo que me va a llenar de alegría. En ese momento estábamos las dos solas, y la verdad es que cualquiera de las dos podía ganar, porque hicimos un buen trabajo durante todo este tiempo. 

-¿Soñaba con alcanzar la corona del Miss Mundo? 

-No lo sé. Es raro. Es un sentimiento raro, porque a uno le entran dudas. Hay ocasiones en las que soñaba, otras en las que no. Pero uno ve las quinielas en Internet y empieza a dudar. Son muchos los sentimientos. Yo di mi vida, mi corazón, y lo hice con todo el cariño posible. Trabajé muchísimo y llegué hasta este punto. 

-¿Tiene novio? 

-Sí, tengo cuatro años con él, peo no pertenece al mundo del espectaculo. No le gusta esto, no le gustan las cámaras. Yo, por respeto, no digo quién es, porque a él no le gusta. 

-Se dice que las misses que son coronadas tarde o temprano rompen sus relaciones sentimentales. Y se entiende: Están conociendo un mundo nuevo, hacen nuevas relaciones. ¿Qué dice usted?

-El futuro dirá. La vida dirá. Pero él es un hombre muy maduro, muy centrado y muy correcto, y yo creo que él me quiere. Yo lo quiero. Y cuando quieres a alguien, quieres que esa persona crezca. El destino está pautado en las cartas. Y si nuestro destino es estar, juntos vamos a estarlo. 

-¿Cuál fue para usted el momento más magico de Miss Venezuela? 

-La verdad, el opening. La adrenalina que hay atrás del escenario, antes de salir, es imposible de describir. Sobre todo porque sabes que es una oportunidad, que es un programa totalmente en vivo, y que tenemos dos meses y medio ensayando... Hay que dar el todo por el todo, porque hay una sola oportunidad. Y me gustó mucho la emoción que hubo entre mis compañeras. Hubo un momento en el que todas nos agarrramos de las manos y lloramos, rezamos, y también gritamos. Nos dijimos de todo, en el buen sentido.

-¿Ya habló con sus padres? 

-Hablé solamente con mi mamá, porque no tengo teléfono... Estoy incomunicada. Ya nos veremos, nos vamos a abrazar y vamos a llorar. Y es que la verdad, esto se lo dedico a ellos. 

-¿Cómo se imagina lo que viene?

-Bueno, obviamente hay ansiedad... Y sabemos que es un trabajo arduo, pero tenemos un año para prepararnos. Creo que la motivación va a ser mayor, porque ya no es Veruzka, ya no es Vargas, sino Venezuela, y quiero demostrar que los venezolanos somos increíbles y tenemos todo para triunfar.

 

 

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