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Hany Kauam: He cambiado un poquito, para bien

“La gente piensa que, porque le escribí una canción a un personaje mundialmente conocido, soy multimillonario. La gente piensa que yo me baño en Los Alpes Suizos y que lo hago con agua, no sé, especial. Sí, sí, todavía hay gente que piensa así. Y a estas alturas yo trato de no dar explicaciones. ¿Para qué? La gente que piense lo que quiera”, dice Hany Kauam, que va de jean, chaqueta raída en el cuello, y con sus clásicos lentes oscuros.

“Lo bonito es que en las calles a mí nadie me ha parado para insultarme. Más bien me dicen: ‘¡Pero, hijo, no cantaste más nunca!”. Y no es así del todo”, agrega el cantautor venezolano, quien, por cierto, interrumpe para aclarar que “cantautor” no es una palabra que le vaya del todo bien, así que prefiere que lo llamen de otra manera.

“Es que lo que siempre le digo a la gente es que yo no soy cantante. Yo soy compositor. Y a veces digo que más bien soy un ‘grita-autor’”, se ríe, y retoma el punto inicial:

“De verdad que no soy multimillonario. Y es que yo nunca fui ni ministro ni nada de eso, porque no sé nada de política. Yo lo que hago es escribir canciones. Y cuando tú eres compositor y te llaman para escribir una canción… Bueno, la semana pasada compuse un tema para un café, un jingle, aunque yo siempre hago más que el jingle. A mí me gusta entregar la canción y ellos que editen lo que quieran. Y cuando a uno lo llaman, no importa si te gusta o no te gusta la manera de pensar de quien te llama. Uno tiene que ir pa’ adelante, porque se trata de trabajo”, aclara Hany Kauam.

“¿Qué fue lo que pasó? Que esta gente escuchó la canción, se entusiasmaron porque la cantó media Venezuela y, nada, me llamaron para que formara parte de esa gira, para que viajara con el Presidente (Hugo Chávez Frías). Pero la verdad es que no importa la ideología que uno tenga y tampoco la manera de pensar de la persona que te está llamando. El otro día me acordé de alguien a quien admiro mucho. Me acordé de Ricardo Montaner, porque él le escribió una canción a, a… Los Kirchner. Y, bueno, nada, me imagino que lo hizo por trabajo, porque después dejó claro que no compartía la misma ideología de ellos, que, además, es la misma de aquí. Y yo sé que se va a escuchar mal, y que habrá gente que no lo entienda, pero ese sigue siendo mi trabajo”, explica él.

“Y ahorita me vale madre lo que la gente piense”, agrega bajito, y sostiene que no fue por eso, sin embargo, que se alejó de los focos.

“Yo lo que hice fue apartarme sin querer queriendo de los medios de comunicación, pero no he parado de trabajar. Fíjate que de aquí voy para una fiesta privada. Y la semana pasada estuve en la Feria de Maracaibo (La Feria de La Chinita), que estuvo bien chévere. Lo que pasa es que la gente no lo sabe o no lo entiende, pero cuando no tienes una maquinaria, cuando no cuentas con una gran inversión, es poco lo que puedes hacer. Si tienes la maquinaria, sí: vas a las radios, publicas un video y lo ves todos los días en HTV, haces promociones y no sé qué. Pero de lo contrario, uno está como intermitente. Pero, ¿sabes qué me da alegría? Que no importa que tenga cuatro o cinco años alejado de los medios de comunicación, porque cuando voy pa’ los conciertos me cantan todas las canciones. En Ecuador, en República Dominicana, en Perú. La aceptación de la gente essss…”, sostiene él la "s" como si fuera un do de pecho, y continúa:

“En Ecuador, por ejemplo, me pasó una cosa loca hace poco. Me tocó abrir una presentación a Fanny Lú, y yo estaba en mi camerino. Me acababan de dar mi vino de uva y yo estaba con la guitarra, cantando, ensayando, y de pronto escuché: ‘¡Hany, Hany, Hany!’.  Y yo pensaba: ‘No, no, no, lo que están diciendo es: ‘¡Fanny, Fanny, Fanny!’. Pero más tarde salí al escenario y vi y escuché a 35 mil ecuatorianos cantando de arriba a abajo mis canciones. Cantando La mujer perfecta, Te amo más que a mí vida, que aquí no sonó en la radio; y Sin ti no vivo. Las lágrimas se me salieron. Me puse a llorar con la gente, que estaba cantando las canciones de este calvito”, se emociona, lleva su mano al pecho, y jura que no ha parado de trabajar. De hecho, está a punto de ver el resultado, porque acaba de estrenar el tema Mi medicina, que es “movido”, dice y, de paso, deja escapar que tiene guardada una sorpresota.

“Componer, tampoco he dejado de hacerlo. Compongo en hoteles, en el apartamento, al lado de mi bebé. Sabes que tuve una bebé, ¿no? ¡Ya tiene dos años y tres meses exactamente! Eso me ha hecho un tipo más responsable, ¿sabes? He cambiado un poquito para bien. Pero, bueno, no hay un sitio en específico para componer. Donde me agarre la musa, ahí me siento a componer. Ahorita tengo más de veinte canciones. Siempre las tengo en mi catálogo, para dárselas a los artistas que me las piden. Ahorita, por ejemplo, viene una cosa buena con (Jesús) Chyno (Miranda). Ya me mandó un mensajito y me dijo: ‘Vamos a darle’. Y eso me motiva”, deja escapar el notición.

Será un tema al estilo reguetón. O género urbano, dice Kauam. “Porque en este momento hay un solo género, que lo ha arropado absolutamente todo. A mí me conocieron como el tipo que escribió una balada para esta telenovela o para aquella otra. Pero yo siempre he hecho música urbana, solo que para otros talentos. Y si vas ahora a un show de Hani Kauam, te vas a mover. Ahorita tengo el tema Mi medicina, y se puede decir que tiene mucho de merengue y hasta unas cositas electrónicas. Pero las baladas las tengo que cantar siempre, porque me las piden. Creo que la gente se acostumbró, pero si supieras que yo no soy nada romántico… Bueno, un poquitico”.

Esas canciones nuevas las piensa publicar poco a poco en su Instagram, en su Twitter, en su Facebook, en fin, en sus redes sociales, que, jura, no sabe usar muy bien, aunque está consciente de que llegó a causar un gigantesco revuelo luego de publicar ahí mismo una foto de sus heces. “Guao, guao, guao. Eso fue un momento de ocio. Te lo juro, papi. Fue un momento de ocio. No hay otra palabra. Yo estaba sentado, conversando con un poco de panas, y lo hicimos. Hubo gente que dijo que se trataba de una estrategia. Hubo gente que me dijo que me había vuelto loco. Y hubo gente que dijo que me había fumado no sé qué. Nosotros lo que hicimos fue reírnos muchísimo. (Luis) Chataing, Led (Varela) y yo también jugamos mucho con eso. Y yo sentí que le estaba dando algo distinto a la gente. Que le estaba sacando carcajadas a la gente. No tienes idea de todo lo que dimos de qué hablar con esas fotos. Pero, fíjate, ahorita pongo en Instagram que tengo una nueva canción y me dan diez likes (me gusta). Pero pongo una foto como la de antes y soy TT (Trending tópic) durante una semana", se lamenta.

Sobre ello, dice, ha pensado mucho en este tiempo que ha estado alejado de los focos. Un tiempo en el que, sabe, la gente llegó a pensar que se había convertido en millonario por causa del tema que le compuso al Gobierno. Pero nada más alejado de la realidad, insiste. 

"En este tiempo, más de una vez pensé: ‘Me tengo que levantar a buscar trabajo en una zapatería. Pero debo dar gracias que siempre hubo una llamada milagrosa cuando iba saliendo, para que diera un concierto o para que cantara en una fiesta privada. Y doy gracias, sí, porque yo no he hecho más nada en la vida que componer y tocar guitarra. Y de verdad yo sé que la cosa está mala. Porque yo vivo las mismas cosas que cualquier tipo de a pie. Me monto en Metro, me monto en autobús, pero ¿qué vamos a hacer? Hay que echar pa’ adelante. Yo estoy tranquilo, creo que esa es la palabra, porque sigo viviendo de lo que me gusta: de la música. Bueno, sobrevivir, más que cualquier otra cosa”.

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