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Marea negra frente a la costa de China por el Sanchi

El martes, la administración de océanos había informado de una extensa marea negra de 69 km2, a la que se agregaría una contaminación "esporádica" repartida en 40 km2.  

El Sanchi yace a 115 metros de profundidad, anunció el miércoles el ministerio de Transportes, que agregó que "se desplegarán robots submarinos para explorar las aguas de los restos".  

Se desconoce la cantidad de contaminantes eventualmente presentes en el barco. El buque ardió durante una semana antes de irse a pique. 

Solo se hallaron los cuerpos de tres de los 32 tripulantes que iban a bordo (30 iraníes y dos bangladesíes). Ante las pocas expectativas de hallar supervivientes, se abandonaron las búsquedas.   

Barcos chinos intentan limpiar las fugas de hidrocarburos. El pasado martes, se enviaron a la zona 13 buques con este fin.  

Además de su carga, el Sanchi, de pabellón panameño, podía llevar a bordo hasta 1.000 toneladas de diésel pesado para el funcionamiento de sus máquinas.  

A diferencia del crudo, los condensados, una vez en el mar, no forman una napa en la superficie sino más bien una nube tóxica que flota entre dos aguas. 

Por ello, Pekín intenta tranquilizar sobre las consecuencias ecológicas del naufragio, y ha destacado que la marea negra está relativamente lejos de las costas. 

La marea negra debería desplazarse hacia el norte por los vientos y corrientes marinas, había anunciado el martes la administración oceánica, amenazando potencialmente las costas de Corea del Sur y de Japón. 

Un portavoz de la Guardia Costera japonesa, Takuya Matsumoto, estimó "difícil evaluar el impacto medio ambiental" de este naufragio ya que "todos depende de la cantidad de combustible que aún tenía el barco" antes de hundirse. 

"Estimamos que por el momento la situación está razonablemente bajo control", dijo funcionario de la Guardia Costera japonesa. 

El naufragio del Sanchi es de lejos la peor marea negra que implica condensados, según el especilista Richard Steiner, establecido en Alaska. 

Sólo con un quinto de la carga derramada en el mar, la contaminación equivaldría a la marea negra producida por el Exxon Valdez, cuyo naufragio devastó las costas de Alaska en 1989, agregó el experto. 

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