Fuertes protestas contra Erdogan a las puertas de la Embajada turca en Estados Unidos

En estos últimos meses, hemos sido testigos de cómo se han agravado paulatinamente las tensiones existentes entre Ankara y Washington, donde no sólo los conflictos internacionales en los que ambos tienen participación han tenido protagonismo, sino que sus propios conflictos internos han sido traídos a colación.

La postura de Donald Trump, como presidente estadounidense, en conflictos como el de la península coreana, o principalmente Siria, donde Ankara representa un factor geopolítico transcendental, choca con su contraparte, Racep Tayyip Erdogan, primer mandatario turco, quien apoya al gobierno sirio, y por ende a su aliado Rusia, aunque sea de manera, cada vez menos, discreta hasta cierto punto.

Esta semana, este volátil tema se recrudece con el viaje del presidente turco a Washington, el cual parece haber transferido las tensiones nacionales  a suelo estadounidense.

La visita del presidente Recep Tayyip Erdogan a la Embajada turca ha termindo en batalla campal contra un grupo de armenios que protestaba por lo que consideran el "genocidio de abril de 1915", en el que un millón y medio de armenios fueron aniquilados por el Imperio Otomano; y que Ankara no reconoce como genocidio, a la vez de simpatizantes de la causa Kurda. Al menos nueve personas resultaron heridas durante la manifestación.

Los agentes de seguridad de la representación diplomática se involucraron en enfrentamientos con manifestantes kurdos que protestaban contra la visita del presidente Tayyip Erdogan y la represión de la oposición en Turquía.

Dos personas fueron detenidas durante la protesta, una de las cuales, ha sido acusada de atacar a un guardia de seguridad.

La protesta y los enfrentamientos se produjeron horas después del encuentro entre Trump y Erdogan, durante el cual los dos responsables prometieron atenuar la tensión entre ambos países.

Una de las cuestiones más sensibles es la decisión de Washington de suministrar armas a los milicianos kurdos de Siria, a la cual Ankara considera una organización terrorista, principalmente, al Partido de Trabajadores del Kurdistán, PKK, acusados de promover acciones terroristas, y de estar incluso vinculados con el fallido golpe de Estado del año pasado, que ha desatado lo que los medios de Ankara catalogan como la “purga de Erdogan”, siendo víctimas de ésta, miles de personas detenidas, en especial académicos y opositores en general, medios de comunicación cerrados, y en general un ambiente bastante tenso, donde la incertidumbre parece acentuarse tras la victoria electoral de Erdogan, con un margen muy corto, pero que le otorga cpacidades netamente presidencialistas, a pesar que Turquía era parlamentario.

Otro factor relevante, son las expectativas de Erdogan de que EE.UU extradite al predicador islamista Fethullah Gülen, acusados de promover acciones terroristas, y de estar incluso vinculados con el fallido golpe de Estado del año pasado, que ha desatado lo que los medios de Ankara catalogan como la “purga de Erdogan”, siendo víctimas de ésta, miles de personas detenidas, en especial académicos y opositores en general, medios de comunicación cerrados, y en general un ambiente bastante tenso, donde la incertidumbre parece acentuarse tras la victoria electoral de Erdogan, con un margen muy corto, pero que le otorga cpacidades netamente presidencialistas, a pesar que Turquía era parlamentario.

Otro factor relevante, son las expectativas de Erdogan de que EE.UU extradite al predicador islamista Fethullah Gülen, autoexiliado en Pensilvania, líder del antes mencionado intento de golpe de Estado, quien está condenado por los tribunales de Ankara, a 1000 años de prisión.