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Arte

La bailarina y coreógrafa estadounidense Meg Stuart será distinguida con el León de Oro a la carrera en la apertura del XII Festival Internacional de Danza Contemporánea de la Bienal de Venecia el 22 de junio, informaron hoy sus organizadores.

Por otro lado el León de Plata será entregado a la bailarina caboverdiana Marlene Monteiro en la tarde del 28 de junio, cuando mostrará su último trabajo, Bacchae - Prelude to a Purge, una revisión del mito trágico de Eurípides Las Bacantes.

Stuart, junto a su compañía Damaged Goods, presentará en la inauguración del certamen su revisión de Built to Last, inspirada en la monumentalidad de la música clásica y contemporánea.

La estadounidense, nacida en Nueva Orleans en 1965, es conocida por sus proyectos de improvisación de carácter "duro e incisivo" y ha sido premiada por haber sabido "desarrollar un nuevo lenguaje y un nuevo método para cada creación, colaborando con artistas de diferentes disciplinas, y moviéndose entre danza y teatro".

"Con la improvisación, Stuart ha sabido explorar estados físicos y emotivos y el recuerdo de los mismos. Buscando siempre nuevos contextos y nuevos territorios en los que moverse, su trabajo se redefine constantemente", se lee en un comunicado de la Bienal.

Monteiro (Cabo Verde, 1979) es considerada por el festival veneciano como uno de "los mejores talentos de su generación" gracias a "su presencia electrizante y la fuerza dionisíaca de sus espectáculos".

La XII edición del Festival Internacional de Danza Contemporánea de la Bienal de Venecia tendrá lugar desde el 22 de junio hasta el 1 de julio de este año.

Stephen King recibirá el premio Pen

El próximo premio PEN America a la labor literaria tendrá un toque de terror cuando sea entregado a Stephen King.

La organización literaria y por los derechos humanos entregará el premio al maestro del suspenso el 22 de mayo en el Museo Estadounidense de Historia Natural en Nueva York. La más reciente novela de King, The Outsider, será publicada en esa fecha. 

El premio es entregado cada año a un autor aclamado por la crítica "cuya obra nos ayuda a entender e interpretar la condición humana, propiciando la empatía y la imaginación incluso en nuestras horas más oscuras". 

Las obras de King incluyen Eso, La danza de la muerte y Misery

Otros autores que se han llevado el premio incluyen a Stephen Sondheim, J.K. Rowling, Tom Stoppard, Salman Rushdie, Toni Morrison y Margaret Atwood. 

El escritor barcelonés Alejandro Palomas ganó la noche del pasado sábado la edición número 74 del premio Nadal, con su novela Un amor, una obra que tiene como protagonista a una familia conducida por Amalia, la omnipresente y protectora madre de tres hijos, reseña Efe. La novela fue presentada al premio bajo el seudónimo de Mara Salvador y el título ficticio de Un país con tu nombre

El Nadal tiene una dotación de 18.000 euros (unos 21.500 dólares) y el jurado estaba integrado por Clara Sánchez, Care Santos, Lorenzo Silva, Andrés Trapiello y Emili Rosales, que proclamaron el fallo entre las seis finalistas seleccionadas de las 322 obras presentadas en esta edición.

En la misma velada, que cada año supone la apertura de la temporada literaria, poco antes del Nadal se ha fallado el 50 Premio Josep Pla de prosa en lengua catalana, ambos convocados por Ediciones Destino, y que ha recaído en el periodista Antoni Bassas por su libro Bon dia, són les vuit!, una crónica de su participación en el programa matutino El matí de Catalunya Ràdio entre 1995 y 2008.
 
Palomas ha revelado que su novela "transcurre en 24 horas, y el núcleo fundamental es una familia de pocos miembros preparando una boda, la de la hija mediana, una familia como cualquiera de las nuestras, en una ciudad como cualquiera, pero es un color y una intensidad muy Palomas".
 
Hay una historia de trasfondo: "Cuando preparas las cosas y crees que controlas la vida, la vida juega sus cartas, y en esta novela juega muchas cartas; y los personajes tienen que reordenarse constantemente para mostrar su mejor versión".  Un amor es, a decir de su autor, "una apuesta por mostrar el mejor lado del alma humana" y no falta mucho sentido del humor, con "personajes que se ríen mucho de sí mismos, con muchas emociones muy contenidas y la voluntad de acompañar al lector".
 
Aunque en la novela parece que hay una protagonista, la madre, sin embargo "a medida que se van abriendo las distintas capas y se descubren secretos que jamás se habrían imaginado, los protagonismos cambian porque las necesidades cambian". Palomas piensa que la novela puede ser considerada "autobiográfica", pues "siempre hay una parte de ti, porque eres tú quien escribe" y ha puntualizado que "coinciden algunos hechos con mi vida, pero no con los personajes a los que se los atribuyo". Al respecto, Palomas se siente como "un ceramista que moldea a sus personajes".
 
Además de dedicar el Nadal a su familia y a su perro, Palomas dedicó el galardón más veterano de las letras hispanas a su "familia literaria", las dos Carmen, Kurtz y Laforet.

Más de 230 escritores peruanos, entre ellos el Nobel Mario Vargas Llosa, firmaron un manifiesto en contra del indulto al expresidente Alberto Fujimori, en el que calificaron de "ilegal e irresponsable" la decisión del presidente Pedro Pablo Kuczynski. 

"El indulto a Fujimori ha sido un cataclismo moral y político para nuestra sociedad y tan pronto fue conocido surgió, en varios escritores, como un imperativo moral, la necesidad de expresarse y protestar", dijo este sábado a la AFP el narrador y periodista Alfredo Pita, uno de los firmantes de la carta. 

El autor de El cazador ausente aseguró que la idea era redactar un documento "firmado por todas las orillas políticas", que expresase abierta y democráticamente la protesta sin prejuicios ideológicos.  

Los intelectuales critican "la conducta ilegal e irresponsable del presidente Kuczynski quien, la noche del 24 de diciembre, aprovechando la celebración de las fiestas navideñas, indultó y otorgó el derecho de gracia a un criminal de lesa humanidad como el expresidente Fujimori". 

Titulado "Por la dignidad del Perú y contra el indulto", el texto recuerda que "Fujimori fue condenado por violación de derechos humanos y corrupción. Fue responsable de un golpe de Estado así como del desmantelamiento de nuestra institucionalidad". 

Los escritores firmantes, entre otros Alfredo Bryce Echenique, Aida Alonso, Alonso Cueto, Fernando Ampuerosos, sostienen que el indulto del presidente demuestra "el poco aprecio por la dignidad, la igualdad ante la ley y el derecho a la memoria", y remarcan que "no es un secreto para nadie que Fujimori no sufre de ninguna enfermedad degenerativa ni terminal". 

Los autores también rechazan "el abuso del lenguaje de la reconciliación y el perdón que busca legitimar esta medida espuria, y colocar como violentos e intolerantes a quienes defienden la verdad y la memoria", y se unen "a las protestas ciudadanas, así como a las misivas publicadas por otros colectivos y gremios". 

El expresidente Fujimori (1990-2000) salió de prisión, donde cumplía una condena de 25 años por delitos de lesa humanidad, para ser hospitalizado de emergencia por una crisis de hipotensión y de arritmia el sábado pasado, un día antes de que Kuczynski le otorgara el indulto humanitario.  

La decisión de Kuczynski sacó esta semana a las calles a miles de peruanos en contra y provocó la renuncia del ministro de Cultura. 

Un sondeo publicado este sábado señala que el 56% de los peruanos aprueba la medida de gracia. 

Se sentía "capa caída" y no tenía ánimo para producir ninguna obra de teatro. "No tenía las ganas ni el aliento para hacerlo porque me había quedado sin equipo y porque 2017 fue un año bastante convulso en el país", dice Sonia Villamizar, la actriz venezolana, productora y directora de teatro, quien sin embargo se dejó seducir por una pieza que le envió Basilio Álvarez con un título sumamente sugerente: I.D.I.O.T.A.

"(Basilio) quería que yo formara parte de su equipo, mas no me dio detalles. Quedó en enviarme el texto para que lo leyera, pero yo estaba dudosa y hasta un poquito reacia. Solo que me gustó porque tenía todos los ingredientes. Estaba Basilio (Álvarez), que es un director maravilloso, un gran actor, y gente seria del teatro. Se monta en el Trasnocho. Y la obra me encantó apenas la leí. Me la devoré. Así que de inmediato lo llamé y le dije: “Sí, acepto”", explica Villamizar cómo fue que llegó entonces al elenco de la obra, escrita por el español Jordi Casanovas, y que dirigirá Daniel Dannery a partir del viernes 19 de enero en el Trasnocho Cultural de Paseo Las Mercedes.

I.D.I.O.T.A., que protagonizan entonces Basilio Álvarez y Sonia Villamizar, narra la historia de un hombre que, tras leer un aviso de prensa publicado por la Fundación para la Investigación Neurosicológica, decide someterse a una serie de pruebas psicológicas. Solo que en lugar de convertirse en una manera sencilla de ganar dinero, el asunto se convertirá en una trampa ejecutada por una psicóloga que lo someterá a un test de lo más particular.

-¿Qué significa I.D.I.O.T.A?  

-Son unas siglas qué significan Investigación para Determinar el Índice de Obediencia y Tolerancia a la Autoridad. Estas iniciales forman la palabra I.D.I.O.T.A. Aquí existe un juego de palabras que consiste en el significado de cada una de sus iniciales y la interpretación en la que se convierte la persona que se entrevistará en la obra.

-¿Cuánto tiempo llevan ensayando?

-Estamos ensayando la obra desde la segunda semana de octubre. Empezamos haciendo las lecturas acostumbradas y poco a poco incorporamos más días de ensayos, más compromiso, más tiempo para levantarnos. Ensayamos esos meses hasta mediados de diciembre y luego arrancamos fuertemente en enero. ¡Vamos a estrenar ya! Sabes, llega un momento en el que uno necesita montarse en el escenario y ver qué es lo que ocurre.

-Jordi Casanovas se caracteriza por su teatro psicológico.

-No conocía a Jordi Casanovas. Este es mi primer encuentro con él. Investigué un poco sobre él. Sé que es un director y escritor que se ha ganado muchos premios y que se ha convertido en uno de los escritores contemporáneos más galardonados de España. En el caso de I.D.I.O.T.A., me parece interesantísima porque podemos apreciar la conducta humana y hasta dónde somos capaces de llegar por cierta suma de dinero. Hasta qué punto puede aguantar una persona al ser sometida o al estar acorralado; qué tanto puede salir de ti, qué tanto hay de ti que no has mostrado, qué tanto desconoces de ti mismo. Esta obra te lleva por distintas emociones: por las risas, por la angustia, por la reflexión. Y todo tiene que ver con la psicología.

-¿Cómo construyó el personaje de Edeltraud?

-Lo construí pasito a pasito. No ha sido nada fácil. Ella es una mujer bastante fría e implacable. Me cuestioné muchas veces y todavía me cuestiono porque hay momentos en los que siento que me puedo quebrar, y me pregunto: “¿Ella se lo permitiría?”. Aunque por muy implacable que sea esta mujer... es humana. Entonces, allí viene la parte psicológica. Edeltraud lo dice en la obra: “Este es el trabajo que yo hago. Punto.” Este tipo de escenas me hacen guardarme y actuar de manera muy fría en distintos momentos de la obra. Y a la vez, no puedo permitirme que ella me permee, porque pierde. Este tipo de actuaciones me cuestan un poco, pero ahí vamos. Basilio (Álvarez) y Daniel (Dannery) me ayudan muchísimo. Somos un equipo de trabajo bien compactadito, en el que contamos con el apoyo del otro. Ha sido un trabajo de comprensión y de interpretación, de cómo esta mujer llega allí, a este lugar. He tratado de ponerme en la posición de las personas que suelen ser así: muy frías, muy parcas, pero que tienen una vida. No tengo la imagen o representación de la vida real o de la ficción que pueda seguir. Solo imagino para poder encarnar el rol que voy a desempeñar como Edeltraud. Hay ciertas frases en alemán que han sido un poco difíciles, pero les he dedicado tiempo para que sea un éxito.

Los retratos de Annie Leibovitz en un libro

La fotógrafa estadounidense Annie Leibovitz recopila en Annie Leibovitz. Portraits 2005-2016 la historia de una década en la que su cámara ha captado a políticos, activistas, músicos, actores, además de objetos y paisajes que significan mucho para ella, imágenes con las que hace balance de una época.

Una obra, editada por Phaidon, que nace de la necesidad de "hacer una pausa para echar un vistazo" a toda una etapa de su carrera y recapitular.

"Se aprende mucho de la propia obra y al volver la vista atrás se descubre cómo seguir avanzando", un consejo que, comenta Leibovitz en las páginas del libro, le dio la directora de arte Bea Feitler y que no ha olvidado.

Una razón que le llevó a editar dos libros anteriores a este: el primero, Photographs: Annie Leibovitz, 1970-1990, recogía los primeros veinte años de su trabajo y, más tarde, en Vida de una fotógrafa: 1990-2005, incluía los años que pasó con su pareja, la escritora Susan Sontag.

Sin embargo, al hacer la selección del nuevo y extenso recopilatorio de esta década reciente no ha podido prescindir de imágenes anteriores como la de un relajado Leonard Cohen, repantigado en un sillón (2001) o la de una curvilínea Scarlett Johansson, fotografiada en el mítico Chateau Marmont de Los Ángeles (2004).

Entre las más recientes, la de la tenista Serena Williams embarazada; una de las más salvajes, la de Meryl Streep rodeada por la fuerza de las olas en Rhode Island, mientras que para terminar, como una metáfora sobre la autora, aparece Juana de Arco con una pira de fuego a su espalda, una imagen de arrojo y determinación de la cantante y actriz Jo Lampert.

Imágenes en las que Hollywood está muy presente y donde también aparece el que fuera uno de los puntales de la industria del cine, el ahora reprobado Harvey Weinstein. Una recopilación en la que tampoco faltan grandes deportistas, activistas por el medio ambiente o los derechos humanos.

"Mi objetivo es siempre el mismo, que mis retratos resistan el paso del tiempo", dice Leibovitz al explicar su cambio a las cámaras digitales. "Al principio me avergonzaba un poco, pero lo he aceptado", y argumenta que tal vez se deba a que siempre le ha interesado más el "contenido" que la técnica.

Reflexiva, autocrítica, en busca de la foto perfecta, de marcar un diálogo que va más allá del retrato, a la caza permanente de fotos con una fuerza que traspase, la misma que inunda el retrato de Judi Dench y Helen Mirren abordo de un coche a punto de emprender la huida.

"En el resultado de un disparo intervienen muchas circunstancias", apunta.

Prefiere que el escenario del retrato tenga que ver con el protagonista y huye del estudio si no es indispensable. "La localización es esencial en una imagen", asevera, una manera de decir mucho más del propio retratado de lo que se puede contar con palabras.

Las imágenes de Barack Obama son buen ejemplo de ello, las de inicio de su mandato y la de su último día en la Casa Blanca; o las de las soprano Renée Fleming, o la ya icónica de Rihanna, en puro rojo, en La Habana (Cuba).

Leibovitz no tenía decidido cómo empezar el libro, pero sí tenía muy claro cuál sería el broche final: "Terminaría con un retrato de Hillary Clinton en la Casa Blanca".

Imaginó el escenario, pensó en el escritorio, "pero Hillary perdió" las elecciones y concluyó que ese final pertenecía a "una visión del mundo que había estallado en mil pedazos".

Quizá por eso, resulta aún más significativa y reveladora una de las primeras fotografías de Annie Leibovitz. Portraits 2005-2016 en la que aparece el actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y su esposa Melania.

Una imagen poco convencional, tomada en 2006, en el aeropuerto de Palm Beach (Florida), en la que Trump está sentado al volante de su Mercedes-Benz SLR McLaren plateado, con alas de gaviota, mientras la primera dama posa en las escaleras de un jet privado, embarazadísima de su hijo Barron, con un bikini dorado, luciendo una voluminosa figura en todo su esplendor.

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Kanye West y Kim Kardashian posaron para Leibovitz
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Lin Manuel Miranda, el dramaturgo y actor estadounidense de "Hamilton"
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Mark Hamill y Carrie Fisher convertidos en Luke Skywalker y la Princesa Leia para Annie

Un día en Microteatro Venezuela

Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno. Hay que correr porque la nueva temporada –la décimo segunda- de Microteatro Venezuela comenzó el miércoles 3 de enero

Lo primero que se advierte al llegar al Urban Cuplé, ubicado, ya se sabe, en el Centro Ciudad Comercial Tamanaco (C.C.C.T.) de la urbanización Chuao, en El Cafetal, es que hay cambios en esta ocasión.

El primero: las funciones comienzan ahora un poco más temprano. Esto es: a las 6:15 de la tarde. Y también culminan más tarde. A las 9:45 de la noche es la última. Pero, atención, no ocurre con todas las obras,  que han sido clasificadas por colores de acuerdo con el horario.

El segundo: son treinta las micro-piezas en vez de las 26 de las pasadas ediciones. Y ello por una razón: las salas grandes del teatro Urban Cuplé fueron eliminadas y reacondicionadas para albergar más micro-espacios.

El tercero: las entradas cuestan ahora 60 mil bolívares. Pero de miércoles a viernes podrán entrar dos personas por el mismo precio (2x1, pues).

Una vez asimilados los cambios, solo resta entregarse al género de las piezas teatrales de quince minutos.

En vista de que, recién comienza la temporada, no queda otra que elegir un poco a ciegas, aunque siempre haya una que otra referencia a la que se puede uno asir.

Dairo Piñeres, artífice del género de microteatro en el país y quizás por esa misma razón uno de los que mejor parece entender las potencialidades del formato -todos lo pueden reconocer, por cierto, gracias a su cabello teñido de azul y su porte de “dueño y anfitrión del circo”-  ha vuelto a insistir en los temas polémicos y de actualidad, así como en narrativas ingeniosas, para sorprender al público.

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Dairo Piñeres convierte en la sala en un pabellón carcelario gobernado por tres pranes

Lo hace con Open mind, escrita por él mismo y dirigida por Valentina Garrido, en la que se vale de la historia de un hombre que planea asesinar en línea –esto es, conectado a la red- a su amante, para reflexionar acerca del poder de las redes sociales y, de paso, lanzar algunos dardos a los instagramers con más seguidores de la actualidad. ¿Irrael Gómez? ¿Vanessa Senior?  Para qué dudarlo, Theylor Plaza y Kenia Carpio estarán seguramente en la listas de lo mejor de la temporada. Y un dato adicional: la escenografía fue realizada por Enay Ferrer, uno de los artistas plásticos venezolanos más interesantes de los últimos diez años y quien ha convertido a la violencia en columna vertebral de su obra.

Y también lo hace con Pran, pran, pran, para la cual Piñeres ha transformado la microsala de teatro en un pabellón carcelario en el que tres pranes (abuelo, padre e hijo interpretados por Gonzalo Guerrero, Henry Soto y Luis Carlos Boffil) se disputan el poder del penal, mientras una horda de reos revela que, según una vieja profecía, solo uno de ellos saldrá vivo: aquel que haya nacido de una no mujer (valga la referencia a Macbeth). Todo ello en clave de musical. Y hasta con requisa en la entrada de la sala, lo que hace subir rápidamente la tensión.

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Mercedes Benmoha: de lo mejor de la temporada

Un tiro al piso es Sin filtro, una comedia ligerísima firmada por Paul Salazar Rivas, pero que se engrandece gracias a su protagonista Mercedes Benmoha, un rostro conocido en el Micro Teatro Venezuela, y un elefante blanco al que todos tienen que voltear a mirar apenas irrumpe en la sala, esta vez convertida en una chica común y corriente, que se inscribe en un cursito “nueva era” en el que terminará contando cómo fue que terminó enamorada de un ecologista amante de los osos panda.

Benmoha, quien en la temporada pasada de los microteatro se metió en la piel nada menos que de la fiscal Luis Ortega Díaz, y quien se ha ganado un puesto propio en máquinaria teatral local –ya sea como actriz o como nobel dramaturga-, tiene un gran don: hacer reír al más amargado. Lo hace a punta de gestos. De frases ingeniosas que parece improvisar con increíble naturalidad. De posturas corporales increíbles. Y de la mayor espontaneidad, esa que le permite salvar la función si la grabación que sostiene buena parte de su monólogo se queda irremediablemente en silencio. 

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No es Ángel Lozano. Es el antropófago Dorangel quien cocina a los políticos

Igual en tono de comedia bien que vale acercarse a Cocinando con Dorángel, de Morris Merentes, en la que el músico (de la agrupación Gaélica), actor y director Armando Álvarez se coloca un gorro blanco para emular, junto con Andrea Pedrón, a Ángel Lozano y a su ayudande, la casi gélida María, del programa televisivo Un ángel en tu cocina. Solo que aquí la pieza está condimentada con realidad local y mucho, mucho, mucho de humor político. Así que el cocinero se llama Dorángel, como el antropófago del estado Táchira -Álvarez logra incluso reproducir la voz real del comegente-, y está a punto de cocinar “paticas de Danilo”, “nalgas de William” y otros platillos que no lucen nada suculentos.

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Alexxey Cordoba, el actor, humorista y productor teatral, se echa encima un dramón de nombre "Fuego"

Quien sí ha dejado de lado la comedia es Alexxey Cordoba, el actor, humorista y productor teatral, quien, bien por él, ha podido dejar claro que sí  le va el drama.

Junto con Luis Miguel Sánchez, se echa encima un enrevesado e interesante dramón de Johnny Gavlovski de nombre Fuego para el cual, queda advertido, es necesario olvidar un poco el jolgorio que impone el microteatro, abrir bien los ojos y los oídos, y tratar de no perder el hilo, que lo que se va a experimentar es una tragedia familiar bastante seria. Dificíl será pasar a los dos por alto a la hora de las nominaciones en la categoría de mejor actor. Y a Gavlovski en la de mejor dramaturgia.

Lamentablemente, hay que decirlo, no siempre resultan las referencias de las temporadas anteriores.

Yanosky Muñoz, otro de los rostros más frecuentes del género teatral de ¼, actor y nobel dramaturgo, defrauda un tanto con Yo la monto, hermana  (por cierto, debería llevar la coma), en la que recrea, con todos los estereotipos, jugueticos de peluquería y vestiditos, pero sin mucho éxito narrativo, el salón de maquillaje de un canal de televisión. Y aunque Giuliana Rodríguez, José Gregorio Martínez y Gabriel Blanco están sencillamente deliciosos como los tres despiadados maquillistas, no son pocos en el público los que se preguntan al salir cuál es realmente la historia o si se trataba más bien de un vetusto sketch televisivo que debía recurrir incluso a la coreografía de Thriller para agotar los 15 minutos. ¿Qué agotará la taquilla? También hay que decirlo, eso es más que seguro. Los ganchos, vaya que los tiene.

Opciones hay 30, en total. Estas son apenas algunas. Y como dicen los mismos actores al despedir la función: “Si les gustó, recomiéndenla. Y si no les gustó, háganlo también, porque vivimos de esto”.

Una torre de Lego de 36 metros en Tel Aviv

Tiene 36 metros de altura. Y ha sido construida en su totalidad con piezas de Lego de distintos colores por el ayuntamiento de Tel Aviv, que planea batir una plusmarca mundial que sea homologada por el libro Guinness de los récords. 

Esta torre se construyó con piezas de Lego acopiadas durante un año gracias a los habitantes de la ciudad. 

La campaña para la inscripción de la torre en el Guinness fue lanzada hace poco más de un año por los educadores de Omer Sayag, un niño que murió de cáncer con 8 años en 2014, quien precisamente construía torres de Lego mientras estuvo enfermo. 

Constituida por más de un millón de piezas, la torre se exhibe durante cuatro días en la plaza Rabin, frente al imponente edificio de la municipalidad de la ciudad costera israelí, reseñó AFP. 

El récord precedente de la torre de Lego más alta, según el Guinness, data de 2015 cuando la filial italiana de la empresa Lego construyó una de 35,05 metros de altura en ocasión de la Exposición Universal de Milán. 

Un documento, integrado en particular por fotos tomadas desde un dron, será enviado al Guinness con el objetivo de que homologue la nueva plusmarca.