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Kevin Jorges dirige la pieza Cara de fuego en Trasnocho cultural

Kevin Jorges ha dejado a un lado el pintoresco personaje de "La rompe", con el cual anima la nocturnicad caraqueña, para dedicarse casi por entero a la dirección de la pieza Cara de fuego, del dramaturgo alemán Marius von Mayernburg, en el Festival de Jóvenes Directores, que se realiza en la sala Plural del Trasnocho Cultural, en Paseo Las Mercedes.

Una pieza que, dice, aborda el tema de la incomunicación de los seres humanos a partir de la historia de una familia disfuncional formada por Kurt y Olga. Él, un chico apasionado por el fuego y la creación de bombas, que desea conocer cuál es el origen de su nacimiento. Y ella, una chica aparentemente normal, clara y espontánea. Ninguno quiere parecerse a sus padres.

 -¿Qué significa ser el director de Cara de fuego?

-Significa un encuentro con lo que yo siempre había querido: trabajar con los actores, porque yo lo soy desde hace 10 años. Siempre he pensado que hace falta que respeten a los actores como símbolo más importante del teatro porque en el teatro son actores y ya, lo demás es artificio. Pienso que ese artificio se puede lograr a través de un cuerpo que comunique sentimientos y emciones. Por eso es un logro personal dirigir a unos actores como me gustaría que me dirigieran a mí.

 -¿Por qué eligió la obra del alemán Marius von Mayernburg?

-La escogí por la conformación de su texto. No es como todas las demás. Los textos normalmente te situan en un lugar, y este no. Esta pieza solo tiene la historia de los personajes y no hay ningún lugar específico. Por eso me pareció súper interesante crear una magia a partir de cómo se desarrollaba la historia.

 -Se ha encargado usted también de la dirección escenográfica de la obra...

-Decido tomar el espacio escenógrafico porque la persona que se iba a encargar de ello se fue del país. Por eso quise plantear un lugar en el que los actores pudieran jugar en un espacio que no existe. Colocamos una mesa en el hogar como punto de encuentro de la familia, una familia que no está encontrada, un baño que no está separado, el piso que no está completo, la cama que está dividida, una familia que no está unida ni consolidada...

 -Como director, ¿cuáles son los puntos que quiere rescatar de la obra?

-El hecho de que los personajes cuenten los que les pasa, y que no sea una voz en off la que lo haga. Ese detalle se ve en la obra del autraliano Marius von Mayernburg. También me llamó la atención crear un código del espectáculo que tuviera en conjunto la escena y lo que pasa fuera de ella. 

 -¿Diría que Cara de fuego está más vigente que nunca?

-Cara de fuego fue escrita en 1992, es decir que han pasado 25 año y creo que estamos más incomunicados aún porque las redes sociales, a pesar de ser una buena herramienta para comunicarnos con las personas que están lejos, nos separan de quienes están más cerca. Por ejemplo, cuando vamos a las reuniones vemos a todas a las personas conectadas al teléfono. Es muy importante que los padres y los jóvenes vean esta obra para que entiendan que la comunicación no solo es necesaria en la familia sino también con nuestras amistades.

-Durante estos 10 años de carrera, ¿qué quiere transmitir al público?

-Que el teatro fue una de nuestras primeras redes sociales, que nos permite tener una comunicación real, que es magia y te hace crecer como ser humano.

-¿Qué puede decir de su personaje "La Rompe"?

-Sí, tiene que volver. Luego de que terminemos con el Festival (de Jóvenes Directores) volvemos con "La Rompe".

 

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