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El mundo post-neo-pop de Alejandro Plaza

Especialista en ilustración y catedrático del Instituto de Diseño de Caracas. Si el tiempo pudiera regresarse, hubiera dado mucho por trabajar con Salvador Dalí y Jesús Soto, pero sus bombillos se encienden cuando piensa en colaborar con Takashi Murakami y Carlos Cruz-Diez. Vivió en Dinamarca y absorbió las propuestas artísticas de Francia e Italia. Ahora aterriza en Caracas para exponer su muestra individual Reflective Surfaces en Domus Studio donde desarrolla el espíritu lúdico del Pop Art.

Ni Picasso, ni Warhol. Fue Disney quien implantó el arte en Alejandro Plaza o, por lo menos, generó sus primeras curiosidades por el dibujo. “Nunca planifiqué ser artista. De niño me obsesioné con las películas de Disney, y un día vi un programa sobre cómo las animaban. Me atrapó mucho ver cómo, cuadro a cuadro, las imágenes cobraban vida. Desde ese momento latían mis ansias artísticas”.

Después de viajar por Europa y conocer varios movimientos artísticos, fue una vitrina la que detonó su primer ejercicio. “Un día pasé por una tienda, vi varios acrílicos y compré un lienzo pequeño. Todo fluyó improvisadamente. Desde ese momento no he dejado de pintar”. Y, literalmente, es así. Plaza crea todos los días. Los trazos y las pinturas son sus necesidades, su estilo de vida. “Sería imposible estar dos meses sin pintar. Diariamente evoluciono. El arte es mi personalidad”, explica con la certeza de quien sabe que nació para imaginar sin márgenes, ni límites.

¿Cómo defines tu estilo? “Según los curadores es post-neo-pop, un término para quienes tienen una alta influencia en el Pop Art contemporáneo. Pero desde mi punto de vista, mi estilo lo conforman tres corrientes: el Pop Art, el cinetismo y el surrealismo. Los junto y ese es mi resultado”.

Para Alejandro la inspiración le saluda desde muchas partes. A veces la espera, y otros días se presenta sin previo anuncio. En sus inicios usaba el óleo y la anilina como herramientas, pero ahora se entusiasma con las pinturas acrílicas sobre lienzos. “También realizó pequeñas piezas en MDF, y las esculturas las trabajo con arcilla, las moldeo y las vacío en resina. Incluso, en ocasiones, sello las obras con transparente automotriz; todo depende de lo que busque: color plano o gradientes de color”.

¿Cuál es el mayor aprendizaje que te ha dado tu profesión? “La constancia. Es difícil vivir del arte y dar a conocer tu trabajo. Pero para triunfar hay que tener ganas de aprender; esto me ha permitido tener mi propio estudio y crecer en mi país y en el extranjero”.

Y su perseverancia se ha cristalizado en exhibiciones colectivas en el Canale Díaz Art Center de Estados Unidos, el Art Center Wynwood de Miami, el Verde Gymnasium de Varde en Dinamarca, en el Art Shopping Fair del Carrousel du Louvre en París, y en la feria Art Basel en Suiza como invitado de Arte Globale de Londres.

Superficies reflectivas

Con su regreso a Caracas, y tras ocho meses de trabajo, Plaza inaugura los espacios de Domus Studio en Los Palos Grandes con su muestra individual Reflective Surfaces para explorar estéticamente su atracción por las superficies. “La exposición nace de mi necesidad de tocar relieves para estudiar sus texturas. En la muestra presento una pared de concreto con puntos negros que juegan con planos de colores en el fondo manejados por movimientos y diversos planos. Aquí expongo superficies brillosas, cromadas, con efecto espejo”.

Son más de 20 piezas influenciadas por caricaturas, grandes tipografías, escenarios, carteles publicitarios y efectos cinéticos. Además, en esta colección se cuela una figura favorita del artista y sello de su trabajo: la boca, símbolo de feminidad y comunicación. “Quiero transmitir el estudio de los planos, la luz y las sombras. Pero el tema central es la felicidad. Me gusta jugar con las percepciones, y quiero que las personas sientan alegría cuando vean mis obras”. La exposición estará hasta el sábado 9 de diciembre.

Alejandro vive con el arte, pero también se arroba con la música, dos disciplinas inseparables. No en vano, hace dos años, intervino un piano. “Siempre he estado contagiado por la música. De niño estudié en un conservatorio. Cuando estuve en Miami se me ocurrió intervenir piezas lujosas, y le presenté una propuesta a la casa Steinway & Sons quienes me permitieron un piano que pinté con latas de spray acrílicas. Y lo mismo hice con un auto Porsche, pero lo transformé con vinil autoadhesivo”. Durante esta exposición, el piano reproducía una melodía compuesta por Alejandro. Todo el trabajo fue documentado en un corto titulado Plaza que, para sorpresa del protagonista, logró estar nominado en los Emmys 2016. “Ese cortometraje mostraba el punto de vista de mi técnica artística. Fue nominado en dos categorías: fotografía y otra que no recuerdo. No ganó, pero la felicidad fue increíble”.

A sus 28 años, Alejandro no aguarda por la suerte. La clave, explica, radica en la aptitud. “Hay que levantarse todos los días con ánimo y con ganas de comerse el mundo”.

¿Un consejo para quienes quieren incurrir en el arte? “Empieza con lo que tienes, inicia como puedas. Esperar es una pérdida de tiempo. Mientras más temprano comiences, más rápido evolucionarás”.

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