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El músico Efraím Contreras, un ejemplo de éxito

Efraím Contreras es un ejemplo de éxito. El joven de 28 años de edad no sólo es un prodigio musical y ha desarrollado una carrera en el mundo de las leyes, sino que además se desempeña como locutor y empresario. Como músico, uno de sus logros más importantes fue haber representado a Venezuela en el Concurso Yamaha de composición a los 13 años quedando en el Top 10, gracias a su pieza Kaleidoscopio que superó a otras 300 mil composiciones de todo el mundo.

Sobre su pieza ganadora, comenta: “Busca recorrer todos los estados de Venezuela. Es muy variada, tiene matices y fue grabada en vivo. El piano es el instrumento predominante, pero tiene violín, tiene percusión, tiene maracas y tiene instrumentos autóctonos de nosotros. Yo quería llevar la expresión o el folklore venezolano desde un punto de vista clásico”.

Con tan sólo 3 años, Contreras descubrió su pasión por la música gracias al piano que compró su mamá con la intención de ella aprender a tocarlo. Contreras asegura que vio el instrumento como un juguete y fue allí cuando se acercó a él con curiosidad. A pesar de que su madre no pudo aprender a tocar, se dio cuenta de que su hijo sí tenía cierta inclinación (y talento) para la música.

Es así como Efraím empieza a estudiar con el método Estrellita en la escuela de música Yamaha. “Es un método que desarrolló Yamaha Internacional, donde uno empieza a aprender lo más básico sobre música, como el solfeo y a ganar agilidad en la parte auditiva”, afirma. Fue en ese momento que descubrió que era oído absoluto, es decir, que puede reconocer cualquier nota musical con tan sólo escucharla.

A pesar de su gran talento, Contreras asegura que algunos aspectos no eran tan sencillos. “Yo primero aprendí a escribir música antes que a leerla. Me costó aprender a leer”, recuerda. De niño, además, también tuvo contacto con otros instrumentos como la guitarra, el cuatro y la batería. “Pero el piano siempre fue el principal”, dice con una sonrisa.

Con Yamaha, siguió formándose como músico. Ascendió a los niveles de avanzado, de extensión y llegó a grado 6, uno de los pocos en el país. “Los considerados maestros en Japón son grado 3, y yo llegué a grado 6”, asegura con orgullo. También realizó cursos de composición.

A pesar de que la música es una parte inherente de su vida, no es lo único que ha llamado su atención. “De muy joven también me gustó la oratoria y las leyes”, comenta. Así mismo, es conductor de un programa radial llamado Nota Diplomática (95.5 fm) y tiene una empresa ecológica que incursiona en el campo de las energías renovables con los paneles solares. “Es un ámbito que no se ha desarrollado mucho en Venezuela”, dice.

Sin embargo, Efraím sabe que fue gracias a su pasión por la música que pudo acercarse a los otros ámbitos profesionales. “La música es un medio para hablar con políticos, con los medios de comunicación, hablar con la sociedad civil y eso es muy interesante”, admite.

¿Qué consejo le da a la juventud venezolana? “Que sigan a su corazón. Que sean embajadores de Venezuela en el mundo. Que lo que hagan, lo hagan con honorabilidad y con valores”, dice con firmeza.

Mini ping-pong

Palabra favorita: Respeto.

La que menos le gusta: Odio.

El acto que no falta en su día a día: Pedirles la bendición a sus padres.

Una situación grata de su vida: Ganar el premio Yamaha.