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+Fotos | Top 5: mujeres de pincel

Algunas fueron verdaderas chicas posando frente al artista, y otras fueron recreadas por la inestimable imaginación. La relación mujer-arte es una de las simbiosis más universales del espectro pictórico. La Gioconda, Hilas y las ninfas, Godiva, El nacimiento de Venus, Garland y Madame Monet y su hijo, son piezas que han recorrido el mundo entre embeleso y misterio.

En el mes de la mujer le rendimos culto a las directoras cinematográficas más influyentes, pero también recordamos las obras más detallistas y valoradas protagonizadas por damas al fresco, al temple o al óleo.

El beso – Gustav Klimt

La obra está expuesta en la Österreichische Galerie Belvedere de Viena | Fotografía: adrianbrijbassi

Seguramente la obra más popular del pintor austríaco. El cuadro nació en un lienzo de 180 x 180 cm, entre 1907 y 1908. A pesar de que el artista fue señalado por su conflictivo estilo erótico, este cuadro fue acogido con mucha aceptación. Sus líneas constructivas (influenciadas por el Art Nouveau y el Arts and Crafts) y los mosaicos, se unen en un eterno abrazo decorado con láminas de oro. Dánae y Retrato de Adele Bloch-Bauer I, son otras de las piezas famosas del autor.

La joven de la perla – Johannes Vermeer

Se encuentra en el Museo Mauritshuis de La Haya | Fotografía: tumblr

Una de las más recodadas creaciones del estilo barroco. El punto central, obviamente, es la perla –para algunos es un pendiente de metal– que cuelga en la oreja de la enigmática muchacha del turbante. Fue creada entre 1665 y 1667. Se piensa que la imagen es una tronie, una especie de efigie holandés del siglo XVII. La pieza ha despertado el interés de expertos que se esmeran en descubrir la misteriosa tranquilidad que proyecta el cuadro. ¿Quién no se siente atraído por su mirada?

Las cuatro estaciones – Alfons Mucha

Mucha sirvió de inspiración para el reconocido joyero Georges Fouquet | Fotografía: laestirgaburlona

Primavera, verano, otoño e invierno, hechas mujeres. Está enmarcada en óleo sobre una extensa lámina. La sensualidad y la libertad se difunden entre los característicos paisajes, tonalidades y texturas de cada temporada del año. Los detalles bizantinos realzan la ensoñación zodiacal de la obra que, en principio, fue diseñada por el pintor checo para Champenois. De hecho, hay diversas versiones que rondan los años 1897 y 1900. La estética de este arte sigue vigente para muchísimos ilustradores modernos.

Sol ardiente de junio – Frederic Leighton

Leighton murió 10 meses después de culminar el cuadro | Fotografía: wikimedia

Extravagante, maravillosa, cálida, clásica y sentimental, son algunos de los calificativos que ha recibido este cuadro victoriano que ha pasado de mano en mano desde que fue creado en 1895. La asemejan mucho con la apariencia sosegada de Venus. La pieza actualmente descansa en el Museo de Arte de Ponce, en Puerto Rico. Seamos honestos, ese naranja vivo solo reside en la fresca bata traslucida de la modelo. ¿Cuáles serán los sueños con los que jugaba la joven?

La dama del armiño – Leonardo da Vinci

Una de las cuatro obras femeninas del pintor italiano | Fotografía: panamarte

La aristocracia en su mejor perfil. La modelo es Cecilia Gallerani (amante de Ludovico Sforza, duque de Milán durante 1490). La chica era poeta y se le daba bien tocar varios instrumentos musicales y Leonardo, de cierta manera, plasmó esta sensibilidad. Los armiños eran animales asociados a la elite. El rostro de Gallerani es muy realista, por cierto, la mano tiene detalles impresionantes: arrugas, imperfecciones de las uñas y hasta la inflexión de uno de sus dedos. Desde el siglo XVII la pintura le pertenecía al príncipe Adam Jerzy Czartoryski, pero en 2016 el Gobierno polaco compró toda la colección por 100 millones de euros, una cifra ínfima ante el valor real de la pieza que, según expertos, supera los 350 millones de euros.

Cuéntanos, ¿qué obras te gustaría incluir en este listado?

Fotografía principal: La Scapigliata de Leonardo da Vinci | overstockart