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+Fotos | Malala Yousafzai, una mujer con voluntad de hierro

Los récords y galardones no parecen ser lo importante para Malala Yousafzai, quien a sus 19 años de edad podría ufanarse de tener su propio Premio Nobel de la Paz en un estante de su biblioteca. Para ella lo fundamental son los resultados. Mientras que para muchas de sus contemporáneas del mundo el mayor afán es tener más seguidores en las redes sociales, comprarse el último teléfono inteligente o bajarse la canción más reciente de su artista favorito, para Yousafzai las prioridades son otras.

Los orígenes

Fotografía: pinterest.com

El mundo escuchó por primera vez el nombre de Malala Yousafzai en 2009, cuando apareció en el documental Pérdida de clases, la muerte de la educación de la mujer —dirigido por Adam B. Ellick e Irfan Ashraf, del New York Times—, en el cual se aborda la prohibición talibán a la formación de las mujeres en el valle del río Swat, en Pakistán, entre los años 2003 y 2009.

Luego, ya con 13 años, Yousafzai reapareció en la palestra gracias al blog que escribía para la BBC bajo el seudónimo Gul Makai. Allí explicaba cómo era la vida bajo el régimen del Tehrik e Taliban Pakistan o TTP (en español, Movimiento Talibán de Pakistán) y hablaba de los intentos de la gente por tratar de recuperar el control de la zona luego de que la ocupación militar forzara a los habitantes a desplazarse hacia las zonas rurales, se cerraran las escuelas privadas y se prohibiera la educación de las niñas.

Desde entonces la valiente joven se convirtió en adalid de la causa por los derechos femeninos en su país, con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva.

El lado oscuro

Fotografía: socialworkhelper.com

El rápido crecimiento de la fama de Yousafzai y su firme posicionamiento como joven líder la puso en la mira de quienes tan duramente criticaba. El 9 de octubre de 2012, en su natal Mingora, fue atacada por un militante del TTP.

El hombre abordó el autobús en el que la adolescente y sus compañeros viajaban y disparó contra ellos un arma de fuego en repetidas ocasiones. A Yousafzai la alcanzaron las balas en el cráneo y en el cuello, mientras que otras dos jóvenes también resultaron heridas.

La activista fue trasladada en helicóptero a un hospital militar en Pakistán, pero a los pocos días fue remitida al hospital Reina Isabel de Birmingham, en el Reino Unido, para seguir con su recuperación. La temeraria joven fue sometida a una cirugía reconstructiva en la que le implantaron una placa de titanio en el cráneo y un dispositivo auditivo. El episodio solo acrecentó la atención mundial que desde antes se concentraba en la luchadora adolescente.

Cuando Yousafzai fue atacada recibió apoyo de relevantes figuras de todos los ámbitos, entre ellas Desmond Tutu, Ban Ki-moon, Barack Obama, Hillary Rodham Clinton, Laura Welch Bush, Madonna y Selena Gómez.

El presente

Fotografía: malala.org

Luego del atentado que casi le cuesta la vida, un portavoz del grupo terrorista que la atacó afirmó que volverían a tratar de matarla. Por ello, una vez que se recuperó, la joven ingresó en una escuela secundaria de Inglaterra para continuar sus estudios. La decisión fue muy criticada por algunos sectores que señalaban que Yousafzai se había vendido a las comodidades de Occidente y había olvidado sus raíces.

La activista ahora está radicada en la ciudad inglesa de Birmingham. Desde allí aboga por el acceso universal a la educación a través de una fundación que lleva su nombre y que apuesta por programas de gestión comunitaria y apoya a los defensores de la educación en todo el mundo. Como ella misma expresó: “Volver al colegio me hace muy feliz. Mi sueño es que todos los niños en el mundo puedan ir a la escuela porque es su derecho básico”.

El reconocimiento

Fotografía: enca.com

La labor de Yousafzai no ha pasado desapercibida. Todo lo contrario. En sus pocos años ha recibido premios que incluyen el Nacional por la Paz de Pakistán, el Simone de Beauvoir por la Libertad de las Mujeres, el Unicef de España, el de la Paz Internacional Tipperary, el Embajador de Conciencia de Amnistía Internacional, el Internacional Infantil de la Paz y el Clinton Ciudadano Global de la Fundación Clinton, entre otros.

El 10 de diciembre de 2014  recibió el Premio Nobel de la Paz “por su lucha contra la supresión de los niños y jóvenes y por el derecho de todos los niños a la educación”, como expresó la organización. Compartió el galardón con el activista indio por los derechos de los niños Kailash Satyarthi.

Malala Yousafzai se convirtió entonces en la persona más joven que ha ganado un Nobel en la historia del galardón. Apenas tenía 17 años de edad, así que ahora es que tiene fuerzas, ideales y valores para ofrecerle al mundo.

Fotografía principal: newyorker.com

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